Hoy, en MainstreaM: "EL LABERINTO DEL FAUNO"

Once Upon a Time... uy, perdón, perdón, ejem, estoo, quise decir... Érase una vez una niña que al igual que El Quijote, se volvió tarumba leyendo cantidades ingentes de libros, pero no de caballerías, no, sino cuentos de hadas y princesas y reinos subterráneos. Cosa del todo lógica teniendo en cuenta que a su padre se lo habían cargado los nacionales en la Guerra Civil y a la cacho guarra de su madre le había faltado tiempo para casarse con un el Capitán Falangista Cabrón de Sergi López y dejarse preñar. Así las cosas, con tan puerca vida por delante, es lógico que la niña se enfrascase en sus libros de fantasía, pero aún fueron insuficientes, la realidad la seguía golpeando con dureza, de modo que decidió tomarse las drogas que el médico del pueblo le recetaba a su madre embarazada, hoy un par de gotitas, al día siguiente el pote entero, hasta que se volvió una yonki irrecuperable que se pasaba más tiempo pallí que pacá. Fue así como, en medio de delirios opiáceos que ni los del De Quincey, se convertió en la protagonista del remake de la Inmortal Obra de Lewis Carroll, pero pasada por el tamiz Del Toro: es decir, "Ofelia en el País de las Cucarachillas". Y allí fue, en el País de los Escarabajos Repugnates y los Lepidóteros TocaHuevos, donde conoció a un Cabrón (pero no Sergi López, otro), alias El Fauno, con más tics braquifaciales que Brad Pitt en '12 Monos' y menos moviliadad en las piernas que Robocop. Entonces el tipo le dijo: "Niña, si quieres que te saque de este asco de vida que te ha tocado vivir y te lleve conmigo al Laberinto, me tienes que traer a tu hermanito recién nacido, que me lo quiero comer para la cena", a lo que Ofelia, desesperada y del todo colocada, accedió de inmediato. Así que la niña cabrona va a por el niño cabrón -no en vano es hijo del cabrón de Sergi López, y además ha matado a la madre que lo parió al venir al mundo-, pero en esas que Sergi López, el muy cabrón, que andaba ensayando el "Joker" ante el espejo porque una Maribel Verdú paleta pero nada cagueta le había ensanchado la bocaza a base de faca, se da cuenta y empieza una persecución que-se-parece-muy-sospechosamente-al-final-de-EL-RESPLANDOR; sólo cambia que aquí palman todos, del primero al último, y no únicamente el Nicholson. A saber, a la Ofelia la matan de un tiro en la barriga, al médico de otro en el espinazo, a la Ariadna Gil se la ventilan en el parto, al rojo tartaja de inyección letal, al López cabrón de un balazo en el jeto, y a un montón más de fachas de uniforme y rojillos del monte, de incontables tiros en la cabeza a menos de medio metro: Qué salao es don Guillermo.

Y ya está, colorín colorado, así acabó "El Laberinto del Fauno", fábula cabrona sobre lo cabrona que puede llegar a ser la vida, que ni con la Fantasía te libras de un disparo descerrajado en la barriga.

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