Cuéntame un cuento... y verás qué bien me lo creo.
Hoy, en MainstreaM: "LA JOVEN DEL AGUA"

Érase una vez que se era un tipo llamado M. Night Shyamalan, quien, osado él como no lo hubo jamás en la Tierra, se creyó que porque nos la había metido doblada y hasta el fondo con "El Sexto Sentido", a partir de entonces con todos sus demás truños iba a pasar igual, y así sucedió que vinieron historias del todo aburridas e intragables como "El Protegido" -que trataba de un americano modelo tan estúpido que en 20 años de currele jamás se le ocurrió pillar la baja-; "Señales" -que loaba las cualidades logísticas y extraterrenas del cortacésped circular-; y "El Bosque" -cuya moraleja final venía a decir, estúltida y perogrullonamente, que cuando estás dentro del ídem, es decir, del bosque, si no sales de él (o bien eres palurda cegarruta), lógicamente, el ídem o bosque, pues eso, que no te deja "ver" lo que hay fuera, no te jode-. Pues bien, no contento con tamaño historial de becerradas se propuso aporrearnos con otra de sus "sutiles" dosis de "fantástico costumbrista" infumable, siendo así que algún pendejo ricachón sin escrúpulos le dio dinero para rodar "La Joven del Agua", el muy cabrón. Y entonces sucedió que nos topamos con este entrañable cuento posmoderno y posremojo en el que un bedel tartaja al fin engancha a la tía guarra que se le está bañando en pelotas cada noche en la piscina, dejándole de paso el filtro perdido de pelajos. El tipo está muy depre desde que le asesinaron a mujer y descendencia, su existencia le asquea y su trabajo apesta, de modo que ve en la chica la oportunidad de montarse toda una leyenda increíble para evadirse de tan absurda realidad. La chica, claro está, está asustada, porque además de remojarse en bolas en piscina ajena también es cleptómana, de modo que teme que el tipo la entregue a la bofia, así que le sigue la corriente de la historia como a los locos. Entonces el bedel se monta su propia paranoia y coge a Shyamalan (que además de pretencioso también se gasta hipercameos a lo Hitchcock) y le dice: "Tú, indio, me vas a escribir el "Mein Kampf II""; coge al vecino del cuarto y le dice: "Tú, negro, deja ya a tu hijo subnormal que le habla a las cajas de cereales, que necesito que seas "El Descifrador de Crucigramas"; coge a los 4 fumetas del tercero y les dice: "Vosotros, neohyppis, dejad ya de haceros pajas mentales y montadme una party en la piscina, que vais a ser "El Gremio de la Hierba"; coge a la vieja chocha de los gatos del quinto y le dice: "Tú, vieja chocha de los gatos del quinto, espántate de una vez esa mariposa de las canas que quiero que seas "La Curandera"; y finalmente coge al perro de los Flanders del sobreático y le ladra: "Tú, chucho sarnoso, cada vez que veas a "La Pelirroja en bolas" sola le pegas un crujido de mandíbulas, que necesito que seas "El Perraco Malo de la Historia"... Y es aquí precisamente, queridos amigos amantes del MainstreaM, donde encontramos la gran Revolución Fílmico-Narrativa que nos aporta Shyamalan, que va y transforma el concepto de la "Suspensión de Incredulidad" (que es algo así como que yo te cuento una mentira, ¿no?, y todo y que los dos sabemos que es mentira, tú haces como que te la crees y tan contentos) en el de "Suspensión en la Imbecilidad" (que es algo así como que yo te suelto una barbaridad absurda cualquiera y tú va y te la crees a pies juntillas a las primeras de cambio y sin dudar un segundo porque te has vuelto imbécil). Eso es exacto lo que les ocurre a los personajes de este truño, que el bedel tartaja los suspende en la imbecilidad, porque va y les cuenta toda una sarta de baladronadas imposibles y disparatadas y éstos, sin dudar, del primero al último, dicen: "uhmmm... tienes razón, tartaja de las narices, está clarísimo que esta hermosota okupa de piscinas es una ninfa de las aguas que en breve ha de coger un taxi nocturno en forma de águila y que ese perrancano hecho de césped se la va a ventilar a mordiscones a no ser que nosotros hagamos algo para impedirlo, ya que los monos de leña no se dignan a hacer actor de presencia..." Lo dicho, imbéciles todos, y Amén.
Y ya está, colorín colorado, así acabó este cuento nada mágico, y mucho menos que verosímil, "La Joven del Agua", con la pelirroja exhibicionista fuera del agua y camino del Valhalla, el bedel tartamudo de nuevo deprimido en su vida de mierda, los vecinos estupidizados ingresados en el maniconio a base de electroshock, y el pobre chucho que no tenía culpa de nada en la perrera, apaleado y en las últimas, junto a la jaula de los micos.
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Digesivo Rennie vuelve con las pilas a media carga, pero eso sí, la mala leche y la cabronería intactas, cagüendiez.











































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kuroi_yume dijo
jejejeje,
hombre, pues visto así..., pues sí...
Bienvenido de vuelta!!!
1 Septiembre 2006 | 10:17 AM