BRIGADA ANTICASPA: AVISTAMIENTO "NIN-HA"

Mal que me pese he de informar sobre un Avistamiento Nin-Ha en una de las más reputadas series de TV que se han emitido hasta la fecha. Ni nuestra queridísima Corrupción en Miami se ha salvado del ataque de la Kaspa; aquella serie creada por un tal Anthony Yerkovich y producida por el adorador de los tiroteos callejeriles a mansalva, Michael Mann, donde la brigada antivicio dirigida por el Teniente Kostrillo (es decir, yo), rostro lunar donde los haya, por lo de los agujeros de meteorito en los carrillos, acompañado de sus dos chulos: David Crocket, un Don Johnson en su ¿plenitud? como actor; y Tabs ese Philip Michael Tomas, quien no hizo nada más que de Tabs), y que fue uno de los actores negros más elegantes de la pantalla. Esta brigada anti-vicio hace estragos en un Miami corrupto hasta los sobacos, repleto de una fauna esperpéntica de yonkies, chulos, fulanas y traficantes de todo tipo, vestidos a la más pura moda de la época, como todos sabemos, terrorífica. Aunque dentro de este ortera grupo de víctimas de la moda no debemos incluir a uno de los iconos más notables a la vez que costrosos de los ochenta: los Nin-Ha.
Anque esta captura de pantalla sera un asco, lo que se ve es un NinJA con una automática (sic).
El guionista del capítulo “El Triangulo Dorado”, Joseph Gunn, despliega todo su arte y modernidad incluyendo en la trama, a parte de los sobados chinos de rigor, con sus restaurantes y tríadas de turno, al Nin-Ha, ese ser divinizado en los ochenta, remodelado y corrompido hasta todos sabemos dónde (recordemos, no sin carcajada, nuestros payasiles heroes vestidos de rosa en las sagas Nin-Ha protagonizadas por Richard Harrison o Michael Abbot, y de las cuales, extrañamente, otros compañeros más veteranos en esta página todavía no se han ocupado).
¿Para cuándo un eXpeciaL Ninjas Godfrey Ho?
En esta historia de Miami Vice, nuestro querido Nin-Ha apenas aparece unos segundos, pero es para que sepamos que la cosa va en serio, que la Tríada China sabe como vengarse de sus enemigos. Como curiosidad, nuestro Nin-Ha lleva una pistola automática, todo un seguimiento de las más ancestrales costumbres armamentísticas niponas del siglo XVI... Supongo que el guionista quiso meter su sello personal, su firma visual, vamos, su apellido por todo el morro (Gunn, o sea gun, o sea pistola, leñes).
Dándome de hostias con el dichoso NIN-HA...
Para más deleite, el Teniente se enfrenta al Nin-Ha, éste con traje de paisano, en un combate de kung-fu detrás del restaurante chino. Gana nuestro querido teniente, claro. Aprendió artes marciales cuando de joven trabajaba para la D.E.A en misiones especiales en Oriente. Allí conoció el amor de su vida que, lógicamente, como no podía ocurrir de otra manera, perdió. Porque sí, si trabajas en antivicio es que estás marcado por tu pasado. Crocket estuvo en Vietnam, donde perdió multitud de compañeros; también metido hasta las cejas como agente infiltrado, divorciado y con infinitos problemas con sus continuas amantes, relaciones de pareja que se verán siempre arruinadas debido al celo con que se dedica a su trabajo de Policeman Fashion.
Don Johnson intentando recordar sus líneas de diálogo.
Tabs perdió a su hermano en manos del terrible traficante Calderón, luego la esposa e hijas... Terrible, ¿no? Del resto de agentes quizá Switeck es el mejor parado: gordinflón e inexpresivo, cara pan, aunque también tiene sus problemas para buscar pareja y acaba perdiendo a su inseparable compañero en un episodio donde muestra toda su capacidad expresiva ( ver foto adjunta).
Acaban de matar a su compañero, el terrible dolor es visible en el rostro...
Gina y Trudi se pasan el día haciendo de fulanas y agentes infiltradas. Gina acaba siendo forzada en varios capítulos ¿Es que los guionistas eran unos pervertidos o es que ella no aprendía la lección a propósito? A lo mejor es que le iba la marcha y todo...
Básicamente la moralina de Miami Vice es que el mal siempre paga y los malos malosos pierden, pero... Sí, hay un pero, y es que siempre se llevan algo por delante, antes de morir alguno de los buenos siempre pilla cacho. Como cuando algún octopus gigantus antes de morir y hundirse en el abismo marino tras su infructuoso ataque en cubierta, arrastra con él algún valiente marino adherido a su terrible tentáculo.
Lo cierto es que después de chuparme prácticamente toda la serie he de reconocer que me sigue gustando, que no pierde. Es todo un espectáculo presenciar la moda ortera de los ochenta, los neones, los coches, los mocasines blancos y esos tiroteos desenfrenados donde Tabs y Crocket salen sin un rasguño, ambos verdaderos asesinos en masa de sicarios de traficantes.
Ciertamente quisiera visitar Miami, capital del vicio, y poder pasear junto a Julito Iglesias o Bustamante en un Ferrari blanco, escuchando la inolvidable e intarareable música que Jan Hammer hizo para la serie.

Fdo: Teniente Martin Kostrillo.











































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engelson dijo
muy bueno, teniente. Me he descojonado a gusto. Es verdad que ésta serie fue y es mucho. Ese ambiente de miami, lleno de golfillas, farla y peña con las mangas de la chaqueta arremangadas...
21 Mayo 2006 | 12:00 PM