Un día John W. Campbell Jr. decidió escribir un relato que a la postre, esto es, después de escrito y pasado a máquina, se titularía "Who goes there?", y allí empezó todo, aunque luego con los años se hizo cienciélogo y se hechó mucho a perder, el pobre hombre, con todo lo que él había sido... Aunque para entonces su labor ya estaba hecha. Campbell fue un tío importante para la literatura de ciencia ficción y todo eso: un editor, y la ciencia ficción es algo que existe en el mundo igual que existen los rododendros o las ladillas... Guste o no guste (pique o no pique)hay que convivir con todo ello...

Del dicho relato se han hecho dos peliculejas: "El Enigma de Otro Mundo" en 1951 y "La Cosa" en 1982. Al parecer los hay por ahí que piensan que la primera, en la que sale un extraterrestre con cabezón de pepino gigante en salmuera, es muchísimo mejor que la obra maestra del irregular John Carpenter, a lo cual yo respondo pensando que hay demasiada gente con demasiada miopía en estos mundos por diox demasiado olvidados. Pero eso es ya otra bilis que ahora no viene a cuento.

El caso es que estaban esas dos adapataciones, ¿no?, y luego también, entre medias y a caballo, la obra de un tal señor Eugenio Martín, un buen hombre... El tal Eugenio de repente dijo: "¿Y por qué no?". Esto fue en los finales 60. Y lo hizo. Quiero decir que cambió Antártida por Siberia, estación polar por locomotora, y Cosa por Bicho, y nos lo sirvió en bandeja: "Pánico en el Transiberiano" u "Horror Express", como prefirais.

Y ¿qué decir al respecto?. Bueno, para empezar, que os leais el artículo del enlace si es que en verdad os interesa la peli, que para eso me molesté en buscároslo, ¡qué carajo!; y para seguir, ya esto de mi propia cosecha, que lo mejor de este film, precisamente porque es lo peor, lo más kitsch e infumable, es el momento en que le sacan células del ojo al bicho de marras,recién cosido a balazos, y mirándolas por el microscopio los protas ven todas las cosas que la mala bestia había visto en su puñetera existencia, es decir, desde el último homínido bípedo y con entradas que le disparó minutos atrás hasta La Tierra vista desde fuera milenios ha, pasando por la entera época dinosáurica, lagartos plastilinoides inclusive.

Para partirse el pecho, vamos.

Y bueno, está eso, y están Peter Cushing y Cristopher Lee, y también Telly Savalas, que aparace lo justo como para decir "¡ojo conmigo!, que soy cosaco", para acto seguido dejarse poseer como un mindundi cualquiera; y luego está también, por supuesto, el recuerdo de cuando la vi de pequeño y de noche, solo, en mi casa, cuando todavía no había sombras... Que eso, ese recuerdo, tenerlo de nuevo en la mente pasados los años, mientras volvía a ver la película, es lo impagable de veras. ¿Sí o qué?