Tal vez sea porque, como dijo Novia ayer, tengo recuerdos de infancia que asociar a estas imágenes, no sé, pero el otro día me vi, después de muchos muchos años, "Y Si no, nos enfadamos", y pienso que esta peli no ha perdido todavía ni un ápice de lo que en su tiempo pretendía ofrecer, es decir, que las hostias siguen sonando a lo que son, hostias, ¡y de las buenas!, su sentido del humor zafio sigue provocando la carcajada desenfadada, y su total falta de pretensiones sigue, más que nunca, sabiendo a gloria.

Y si no, nos ponemos de morros

Recuerdo que "Y si no, nos enfadamos" fue la primera película que de este dúo incombustible vi en mi tierna niñez, cuando el vhs hacía furor en mi casa (y en la de tantos otros), luego vendrían todas las demás, que fueron muchas, unas mejores, peores otras, pero ésta sigue siendo mi preferida (Trinidades aparte).

Después de transcurridos tantos años apenas recordaba algo más que la lucha final en el restaurante repleto de globos y el pretexto del minibólido rojo con capota amarilla que lo enreda todo, así que esta revisión de un clásico del cinehostia donde los haya, se convirtió en un gozoso y refrescante redescubrimiento del que, personalmente, destaco lo siguiente:

Es mío... no mío!

1- La carrera de autos locos del inicio en la que Terence y Bud ganan el minibólido que luego unos matones le churrascarán. Ya quisiera Alonso correr así.

2. La primera tanda de hostias en un gimnasio, con Terence Hill repartiendo toñas con una mazas y Bud Spencer intentando, sin éxito, claro está, colgarse de las anillas (no aguantaron, las pobres).

3. Atención!!! Donald Pleasance (sí, amigos, el Dr. Loomis de "La Noche de Halloween") haciendo el payaso en un papel burrero y denigrante. Ya sé que todo el mundo tiene que comer, pero...

4. Patty Shepard, scream queen del cine patrio, cuando todavía andaba de bastante buen ver, haciendo de equilibrista (y también payasa).

5. Bud Spencer y Terence Hill, cómo no...

6. El guiño/homenaje a Sergio Leone en la escena del duelo "motociclocaballeresco" entre Terence Hill y los motoristas esbirros. De antología.

Preparado para el Duelo

7. La escena del coro de bomberos, con Bud y Terence paseándose por todo el escenario haciendo el bobo mientras un matón a sueldo de auténtico "cómic" intenta sin suerte meterles un tiro entre ceja y ceja.

8. Los exteriores del film, en su gran mayoría pertenecientes a los alrededores del Manzanares y el estadio del Atlético de Madrid en los años 70.

En el coro...

9. El típico y tópico y descacharrante esbirro/atrezzo, idiota y esmirriado, que en todas las peleas -y en todas las pelis de este dúo sinpar- es ninguneado y apartado una y otra vez del reparto de hostias, literal y losermente humillado... "a éste ni siquiera merece la pena pegarle" (aunque al final siempre le pegan, pero menos...).

10. Le pelea final en el restaurante del Malo Maloso, una especie de Capone imbécil y retrasado, cuya mano derecha (y también retrasada) es Pleasance, y que empieza con nuestra pareja preferida destrozando el local embutidos en un Ford, y termina con todos los esbirros abofeteados y machacados en mitad de una colorida marejada de globitos. Genial, tú...

Brandelmosca, 16.59, inaugurando "Cine y Hostia"