Bien, imaginad el año 2000, pero ojo, he dicho "imaginad", no "recordad vuestro" año 2000, (que seguro que fue aburridísimo y además fijo que tampoco debisteis lamer, como yo, ninguna cicatriz prepubiana), así que tenéis 2 opciones, o pensáis en él como si viviérais todavía en 1975, o bien empezáis a pensar en vuestro 2030 por venir. Porque, para que os hagáis una idea, así es como imaginaron el año 2000 hace treinta años Roger Corman, auténtico pope del cine de Serie B de la época, y su panda de sinvergüenzas: "La Carrera de la Muerte del Año 2000"

"Death Race 2000" vista hoy es algo más que la traslación a imagen real de los capítulos de los dibujos animados, "Autos Locos"; algo más que una película hecha con cuatro duros en la que tipos esperpénticos conducen coches esperpénticos; incluso algo más que el más directo precedente de videojuegos posteriores como el "Carmageddón" ése, que ni siquiera sé si está bien escrito porque ni he jugado ni me va a dar la gana jugar (para jugar a eso mejor bajo a la calle y, simplemente, cojo el coche). No, "Death Race 2000" vista hoy día, es bastante más. Más graciosa y sobre todo mucho más mordaz e irónica que en su tiempo. No hay más que echarle una visionado y luego dar una ojeada crítica a todo lo que se ha montado alrrededor de Alonso y Schumacher en la última década para darse cuenta de la actualidad de esta pequeña joya de la caspa de Serie B de los 70.

Ay, qué kitch que era todo en los 70... mirad qué colorcillos...
Analicemos atentamente esta receta. ¿Qué tenemos? Tenemos unos USA que, al parecer, ocupan todo el planeta menos Francia; y un Presidente de los mismos, pestiño e indolente, que, menos gobernar, hace de todo, incluso "veranear" en su residencia
estival de Moscú. Tenemos un pueblo, una caterva, un populacho, una chusma en definitiva, también asumible como "yankis" (léase, toda la población mundial excepto los franceses), deseosos de un circo sangriento y adrenalítico en el que ver colmada su vida frustrada de rebaño ovejero. Tenemos una carrera, la Transcontinental, que cada año, cual circo romano, colma ese deseo de ultraviolencia repremido a través de la sangre, la velocidad y la escavechina. Y finalmente, tenemos unos corredores, unos auténticos héroes de la carretera que reíros bien del Mad Max ése y su perro sarnoso. Tenemos, como decía, a cinco temerarios y despiadados pilotos, con sus respectivos copilotos, conduciendo desopilantes vehículos de un motor y 4 ruedas, a saber:
- "Metralleta" Joe ViTurbo, interpretado por un caratocho Sylvester Stallone pre-Rocky, al volante de un coche con ametralladoras y faca albaceteña en lugar de faros, y vistiendo un traje mafioso más cutre que el ropero de la Mª Teresa Campos.

Stallone, ya de joven, optimizando el noble arte de la payasería.
- Calamity Jane, una tiarrona devorahombres y secuestraganado, pirrada por la moda vaquera y a los mandos de un deportivo con cuernos y camufleje de toro semental.

El buga de la críavacas.
- Matilda la Huno, como Atila pero con par de tetas, acompañada de su copiloto, "el colega nazi", aria rubiaza de mala leche y peores modales que conduce un bólido con forma de bomba volante V-1, con la cruz de la Lutwaffe pintada en la carrocería.

Estos modelitos no los vendía la Burago.
- Nero the Hero, es decir, el héroe (es que si no no salía la rima), guaperas cachas de insignificante cerebro que se las da de Ben-Hur, pero cuyo vehículo en forma de cuádriga peplum con 16 válvulas a inyección es el primero en hacer mutis por el foro (y no romano precisamente).
-Y finalmente, "Frankenstein", así, tal como lo leéis, amigos, un tipo que ha tenido más accidentes que el churrascado de Nicki Lauda y al que han recompuesto pedazo a pedazo, cual Monstruo de Frankenstein, hasta dejarlo más biónico que un martillo neumático. Tiene la cara totalemente desfigurada y por eso se la tapa con una máscara; lo interpreta David (Kung-Fú) Carradine y las malas lenguas dicen que en realidad hizo el papel sin necesidad de maquillaje... Conduce un coche con mandíbula truculenta e incisiva y escavechinosa y es el campeón a batir. Una especie de Hakinnen & Schumacher, all in one, pero en más guapo...

Frankenstein interpretando (sin maquillaje) a David Carradine.
¿Y cual es el objetivo de estos cinco héroes de la carretera? Nada menos que cruzar los EUA de Este a Oeste y llegar los primeros, aunque con eso no basta; no basta con ser el más rápido... también hay que ser el más sanguinario: atropellar, destripar, ametrallar, esnucar y eviscerar a cuanto inocente peatón halles en tu camino e ir sumando puntos. Lógicamente, viejos, tullidos, bebés y mujeres en estado (ve)gestatorio valen doble...

Esquema gráfico y clarito clarito de lo que valdrá un alma añeja y achacosa dentro de unos años.
Y más cosas infumables que no voy a desvelar por no chafarle al personal la película si es que algún día tiene arrestos para verla.
En suma, toda una delicia, y no esa mierda del "Driven" que han "tirado" hoy por la tele y en la que también salía nuestro amigo "Sly".

Entrevista a pie de pista... ¿No os suena a déjà vu?
Lo mejor de todo, al menos para mí, es ver al reportero más dicharachero de la Death Race, un tal Junior Bruce, que tiene toda la pinta de ser un cruce contranatura entre Elvis Presley y Nick Nolte, y al que le quitas la melena, y te sale un Lobato, más que nada por el entusiasmo que le pone a la payasada que está narrando y la cara que hace como de hasta creyéndoselo y todo.

Junior Bruce, lejano antepasado del Lobato y su panda...
Así que buscadla, vedla, y después comparadla... y si después de bien comparada tenéis alguna reclamación que hacerme, pues eso, que os espero en la carretera...

Otro cartel que no tiene desperdicio. Atención a los jetos, ¡y a los trajecillos!, que no aparecen en la peli ni por asomo...

Fdo: El Vaugan, lives!




























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