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Terra
La Coctelera

Categoría: Cine Viril o Las Hostias, ¡Como Panes!

"IZO" o Por Qué Takeshi Miike me la Pone Durota.

Desde que ajusticié al doctor que asistía a mi madre en el parto por osar cachearme allí donde la espalda pierde el nombre no he parado de hacer cosas en mi vida, todas grandes. Pero ahora que he colgado la placa de Ranger de Tejas tengo mucho tiempo libre. Así que he decidido revisar películas con la intención de hacer un estudio sociológico extenso. En esto estaba yo, cuando, revisando los estantes de deuvedeses a la venta mis ojos se detuvieron indefectiblemente. Me refiero a que no podía apartar la mirada de un objeto en concreto. Poco a poco fui fijándome en los detalles de la portada de la película en cuestión...

Dirigida por Takeshi Miike... “Mmmm, me suena, este tío es violentillo,... a ver a ver”. El prota no me sonaba... pero ¡oh!, espera... “Con Takeshi Kitano. ¡Coño! A ver de que va”. El argumento me iba haciendo salivar cual perro de Pavlov... A Ver.. Demonio atemporal que revive en el presente con la única idea de matar, a quién sea... No me hacía falta más. Me estaba empezando a poner brutote. Palasaaaca.

Así fue como adquirí "Izo". Juas.

Qué desaprovechado, qué mal puesto y qué mal te quedaste después del accidente, Takeshi.

Así que la introduzco en mi reproductor. Empieza bien. Dos verdugos le meten candela al prota, aún vivo. Y de qué manera. Me empiezo a poner brutote. Algo que empieza a ser así tiene que ser grande, muy grande.

¿Alguien ha pedido un pinchito?

Después de esto, las cosas se complican... un poco. A ver, resumiendo la cosa funciona más o menos así: El pavo se cruza con gente, que se interpone en su camino hacia la destrucción de algo muy grande (en ningún momento se dice qué cojones es). Y él, por supuesto, se los carga. Y cuando digo que se cruza con gente es con el más amplio espectro de gente que se pueda imaginar. Desde soldados defendiendo al Shogun, hasta policías antidisturbios armados con subfusiles. Desde colegiales adolescentes hasta ejecutivos vampiro. Etc. Eso sí, todos cambiados de sitio. En el Japón Feudal se enfrenta con la policía del Tokio actual. En una autopista, por la noche, le rebana el pescuezo a dos samurais... Por ahí van los tiros... Y, como ya he dicho, se los carga a todos. Entonces, diréis, ¡Macho, qué machine! Pos no. El tío recibe una somanta palos tras otra. La más cómica es la que, dentro de un agujero minúsculo en una cueva, casi sin poderse mover, dos ejecutivos-vampiro enmascarados le consiguen dar unos ochocientosveintitrés machetazos, todos seguidos.

Y así transcurre IZO, enfrentándose a enemigos cada vez más variopintos, adquiriendo con cada muerte una apariencia más demoníaca, hasta quedar así:

¿Alguien ha visto a mi novia? Se llama Carrie...

¿Valoración de la película? Es difícil argumentar algo coherente. Vi palos y espadazos, sangre y vísceras... Pero puedo decir que... no entendí una puta mierda. Bueno... algo si que me quedó claro... de la misma forma que sabes si un perfume huele bien o mal, pero que no sabes a qué cojones huele exactamente... Algo así.

¡Por el amor de Diox, que soy tu madre!

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Fdo: Chinorris

PS: Una de las cosas que más me perturbó fue la insistente aparición de un individuo cantante. Se dedicaba a cantar entre actos... Como no entendía nada de nada de la película pensé: "Hey, Chinorris, quizá el tio explica la trama en la canción... Y no te enteras porque está en Japo...”. Así que puse los subtítulos. La canción que tocaba hablaba de un padre que acompaña a ver ciervos a su hijo al zoo, y que éste queda subyugado ante los cuernos de los animales... En fin.

BRONSON: Yo Soy la Ley del Talión o "Por Dónde te Voy a Meter el Pistolón"

Nuevo post en nuestra VideoArenA Madre...

Los calores y las victorias nos están jodiendo bien. Entre este Sol cabrón y el Alonso, el Nadal y los niños malditos del Aragonés en el Puñetero Mundial, nos están jibando a más no poder. Aun así no nos rendimos y volvemos a la carga, eso sí, con la esperanza y el ánimo puestos en el equipo gabacho, a ver si esta noche nos da una alegría loser y nos desternillamos un buen rato... En otro orden de cosax, Chinorris y su Cine Viril vuelven a estar aquí, esta vez de las manazas nudosas del viejo Charles Bronson, el hombre que nunca pregunta antes de levantarte la tapa de los sesos porque en la escuela no le enseñaron qué eran los signos de interrogación. Más cosas turbias, vida y milagros de esta figura sin par pinchando aquí o te disparamos...


¿Quién va a ser el rico gañán que se va a comer estoooo?

Fdo: La Redacción VideoArenil

SEAGAL: No Hay Malvado que Tres Hostias (Me) Dure...

Dios sabe (más que nada porque se lo recuerdo el primer miércoles de cada mes, cuando jugamos a póker juntos) que no respeto a mucha gente. Para que alguien se gane mi afecto, debe ser una persona íntegra, modélica y demás calificativos de esos que se dicen en los tanatorios a toro pasado.

Se podría decir que las personas que pueden dirigirse a mí sin permiso y no recibir una patada voladora se pueden contar con los dedos de la mano de una tortuga Nin-Ha (gracias eternas, compi Kostrillo, por esta nomenclatura sinpar). Toda esta parrafada es para introducirles en el mundo de una de las personas más sinceras con las que me he topado: Steven Seagal.

Un hombre sincero...

Y es que Steven es el paradigma del self-made-man. Todo empezó siendo aún un niño, en California, donde descubrió un dojo y lo vio claro (casi tan claro como cuando Bukowsky vio una botella de vino por primera vez). Y es que hay cosas que son lo que son porque no hay más remedio. Cuando alguien fabrica una bomba atómica, ya se sabe que no es para exponerla en Disneyworld; cuando nace Carmen de Mairena, todo el mundo pega el culo a la pared auotomáticamente... Pues cuando nace Steven ya se sabe que es para convertirse en el arma viva más letal del Universo, y por supuesto hacer que todo ese Universo canalla se entere de ello.

Su carta astral no deja lugar a dudas:

Esta carta no es una coña; existe!!!(guipar enlace)

Después de iniciarse en el mundo del aikido, América se le quedó pequeña, así que se fue a Japón a convertirse en el puto amo. Después de muchos años de entrenamiento su maestro lo alzó en pelotas en lo alto de un risco, figuras recortadas por la luna llena, y lo proclamó Sumo Sacerdote del Nudo Marinero y le explicó de dónde se extraía la copra. Poco después el maestro apareció en unas ruinas circulares, las venas cortadas, con una escueta nota donde ponía “Vine a soñar un hombre y creé un monstruo”. Conmovedor...

Habiendo tocado techo se dedicó a repartir su semilla rompehuesos por todo el mundo. Pero no era suficiente. Fue entonces cuando decidió dedicarse al noble arte de matar, igual que siempre, pero con cámaras grabando de por medio. Gracias a esta decisión la Humanidad ha podido sobrevivir hasta nuestros días con un mínimo de cordura. Todo gracias a la soberbia sinceridad de nuestro amigo.

Lejos de querer hacer reality shows y ajeno a las pirotecnias coreográficas quiso darles a sus películas ese toque tan característico, tan Seagal: el hiperrealismo. Porque... a ver: Tú eres el puto amo, ¿no?, un semidios, puños de acero, piernas que ni un extraño cruce de Roberto Carlos y Flash el corretón: está claro: A TI NO TE TOCA NI DIOX. Y punto. Aunque te vengan diez tipos armados hasta los dientes. En treinta segundos has hecho doce nudos margarita con sus extremidades, amputado siete piernas con tus propias manos, dejado embarazadas a tres de sus novias y hecho explotar dos cabezas sólo con esa terrible mirada de tan chiquititos ojos. Sin despeinarte. Sin torcer el rostro. No hay sudor en tu frente, ni sangre emanando de tu nariz. Nadie que no vea los cadáveres sabrá nunca, ni se imaginará jamás, que has hecho ese esfuerzo. Porque para ti hacer cosas semejantes es como quitarse las migajas del bigote.

Steven, "The Bodyguard".

Esa es la cuestión. Viendo las incongruencias argumentales de la mayoría de las películas de acción, quiso mostrar al mundo LA VERDAD. Para ilustrar esto que digo veamos las claras diferencias entre el patrón de una película-de-hostias-como-panes-cualquiera y una película-Seagal:

Película Normal:

• Alguien mata a Johnny (¡Oh, no!... ¡Johnny, Johnny, !Johnnyyyyyyy!), al cual le quedaban dos días para dejar la policía y jubilarse, barca para pescar en el lago incluída.
• Alguien viola a tu hermana.
• Alguien, incomprensiblemente, le da una paliza de órdago al prota.
• Cameo de Gary Busey.
• Media hora soporífera de sueño americano marcial y demostración de superación física, mental y escrotal (entrenamiento).
• Alguien folla.
• Aniquilación del enemigo.

Película Seagal:

• Alguien jode a Steven.
• Todos mueren.

El abismo cualitativo y cuantitativo (en nº de esbirros cadáveres) es evidente. Debemos entonces, como ya he mencionado, dar gracias a Steven por su obra, ese documento antropológico que sin duda será estudiado por las generaciones venideras.

Sí, compañeros. Gracias a Steven todo nerd del orbe tomará consciencia de que bajo a un intenso entrenamiento y un intenso afán de superación ningún hijoputa se atreverá a ponerle las manos encima jamás. Sólo necesitas pasarte treinta años partiéndote la espalda, sudando la gota gorda, para poder pasear tranquilo por las ramblas de tu ciudad, y desafiar al Universo con un jeto similar a este...

Nadie jode a Steven... (ni siquiera él mismo!)

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Como podéis comprobar, Chinorris sustenta la sección "Cine Viril" o "Las Hostias, ¡¡¡Como Panes!!!", con algo más que su Patada Giratoria...